miércoles 17 de octubre de 2007

Una comparación pertinente

Tomado de http://delaurbedigital.udea.edu.co/index.php?option=com_content&task=view&id=245&Itemid=1


Viernes, 29 de Junio de 2007 a las 13:39
Dicen que “las comparaciones son odiosas”, pero ad portas de una campaña electoral en la que uno de los que se perfila para alcalde de Medellín ha dejado un sabor amargo en la oportunidad en que estuvo en el cargo, no queda más remedio que ponerlo en entre dicho a partir de la comparación.
Sí, se trata de Luis Pérez Gutiérrez, quien tuvo su oportunidad en la administración como alcalde de Medellín entre 2001 y 2003. Durante su gestión ejecutó obras como el Parque de las Luces, que borró el legado histórico de la Plaza de Cisneros para las nuevas generaciones de la ciudad. El resultado fue una placa de cemento cubierta con estacas sin luces, que desplazó la zona de indigencia hacia otro sector de Guayaquil. Una respuesta estética a una problemática social.
“Medir es comparar”, reza el diccionario, y ¿cómo medir la gestión y el discurso de Pérez? Comparándolo con la gestión del actual mandatario Sergio Fajardo, quien en su campaña le ha apostado a algo que no le representa votos, pero a largo plazo tendrá resultados: la educación. Sus obras (claro ejemplo de ello son los parques biblioteca) además de la función estética que cumplen, aportan al conocimiento y a la cultura. Buscan ofrecer alternativas para mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la ciudad, sobretodo de los barrios periféricos.
Otro ejemplo es el Banco de las Oportunidades, transformación que se hizo del Banco de los Pobres, que desde su nombre no proponía soluciones sino un estigma, hoy es una alternativa para el emprendimiento, que ha desembolsado más de 27 mil millones de pesos en créditos. Cientos de iniciativas han sido apoyadas con préstamos, capacitación y asesoría para el surgimiento de una economía que actualmente es la que responde a las necesidades de países como Italia, España e India: las famiempresas.
Otro hecho que cabe resaltar es el caso de Moravia. La anterior administración se propuso desalojar a más de 3 mil familias que vivían en lo que antes fue un basurero. La alcaldía actual ha respondido a la necesidad de reubicación con alternativas de vivienda que ya están funcionando en el sector de Robledo.
Por ejemplos como estos y otros más es que no cabe en la cabeza que este ex alcalde tenga la intención de volver al cargo, pero tampoco cabe en la cabeza que a los medellinenses se les ocurra reelegirlo.

lunes 15 de octubre de 2007

Luís Perez demandó ante la fiscalia, a Pascual Gaviria Columnista de El Colombiano.por haber " destruido su dignidad"

En la oficina del fiscal

Pensaba gastar mis setecientas palabras en una loa a los monjes budistas de Birmania, a su marea de azafrán entre los monzones y a su bandera ilusa como cualquier nirvana: “La bondad ganará siempre”. Una alucinación movida por el hambre. Diez mil monjes descalzos que esconden su plato vacío del favor de arroz y pan que ofrecen los militares, con la actitud de una bandada disidente y altiva, merecían una hoja periódico para el piso de su jaula en Asia.
Pero una inoportuna diligencia judicial me sacó del cuento budista, poniéndome de frente con otro tipo de pájaros: mirlos de garra fina, coloridos y peligrosos. El asunto comenzó con una carta de citación a la fiscalía para responder por una presunta injuria contra Luís Pérez Gutiérrez. Desde los tiempos de una travesura adolescente no visitaba uno de esos cenicientos palacios de la justicia. Chirridos de impresoras entre corredores, pisos enteros clausurados, abogados que se preguntan la hora en el túnel de las escaleras. He visitado edificios lúgubres de apostadores venidos a menos, de impresores sacando sus últimas copias, de coleccionistas feriando sus sellos. Pero la alegría de ver un antiguo hotel convertido en una tétrica fortaleza de folios y barandas se la debo a un político experto en comparecencias penales. Fue casi una visita guiada.
El ofendido llegó unos minutos tarde a la audiencia de conciliación. Acompañado de un abogado de película mexicana, con camisa y corbata rosada y un prendedor dorado con la balanza de la justicia en la solapa. Las gafas oscuras estaban en el bolsillo, listas para usar en las horas de descanso profesional. El demandante lucía el gesto grave de quien ha sido mancillado, además de su traje impecable y sus mancornas redondas, trenzadas de oro, con una perla en el centro. Mientras se tomaban los datos de los presentes el candidato demandante fingía dedicar su atención a un cuadro del quijote colgado en una de las paredes de la oficina. Para demostrar que además de las marrullas legales tiene tiempo para los deleites estéticos.
Una vez iniciada la audiencia la fiscal le preguntó al ofendido por sus pretensiones. El hombre, con ceño compungido que casi llegaba al ojo lloroso, afirmó que yo había “destruido su dignidad” y que debía devolvérsela. Pregunté por el decir específico con que había logrado semejante agravio y la fiscal me leyó una parte del expediente. En un reciente artículo titulado Repugnancia electoral dije que Luís Pérez resultó un fiasco como alcalde de Medellín, y agregué que era un candidato demagogo y frívolo. Dije también que me gustaría que los electores de esta ciudad asociaran su nombre al unto y al abuso, porque considero, como uno de los habitantes de este valle, que sus actuaciones como alcalde fueron muchas veces abusivas y muchas veces dudosas, dignas de ser miradas con desconfianza por los electores que ya una vez mordieron el anzuelo brillante de sus promesas.
Se me ofrecieron como alternativas la retractación o el compromiso de no referirme al ofendido hasta pasado el 28 de octubre. Tocará incluir un nuevo adjetivo para el compungido candidato. Resultó cínico, además de todo. No me puedo retractar porque guarde con celo una memoria de su amplia colección de pifias. Por acción, por omisión, por descuido, por gusto. Es mi opinión como ciudadano sometido a los poderes del gobernante y creo que tener una opinión sobre un político es un derecho elemental. He enumerado varias veces sus desastres de soberbia, sus números magros, sus escándalos profusos y no quiero repetirlos. También se dolía el expediente de que yo lo hubiera llamado demagogo, y en un giro de genialidad decía que lo había rebajado hasta las alturas de Nerón, culpable de entretener a su pueblo con pan y circo. Resulta que Luís Pérez no sólo es demagogo por prometer lo que no depende de sus poderes y lo que no tiene respaldo en la lógica pública, sino que además tiene la osadía de refrendar sus promesas ante notario. Un demagogo con aires formales que cree que la administración municipal es un asunto entre el elegido y sus votantes. También dije con un toque de frivolidad que era un personaje frívolo. Y creo que sus gustos de príncipe de reinas de belleza lo confirman, además de sus propuestas cercanas a la ciencia ficción y de sus elegancias de pingüino, un poco impostadas y un mucho patéticas.
Al final dije que era imposible que yo renunciara a referirme a un candidato, que debía hacerlo muy a mi pesar. Porque los candidatos no pueden imponer el silencio de los periodistas por la vía judicial. Al menos eso fue lo que me dijeron mis profesores de derecho sin prendedor de oro en la solapa. Ya en la despedida el abogado de gafas oscuras en el bolsillo pidió una constancia de su comparecencia en la pequeña comedia. Miró a su poderdante y le dijo entre dientes: “Para poder cobrar los honorarios”. Los deje riéndose con la malicia de las urracas.

www.rabodeaji.blogspot.com


no son los políticos los que escogen de qué pueden hablar los periodistas

Pagaré social o compra de votos??? A ver si los de la W averiguan esto.

No a Luís Pérez…..no otra vez!!!

Escrito por una de nuestras lectoras.

Quiero con estas líneas disuadirlos de votar por Luís Pérez, con argumentos que espero les sirvan ahora que nos encontramos ad portas de las elecciones de Gobernadores, Alcaldes, Asambleas Departamentales, Concejos Municipales y miembros de las Juntas Administrativas Locales el próximo 28 de octubre.

Luís Pérez es uno de los candidatos más controvertidos a la Alcaldía de Medellín. Fue alcalde de esta ciudad hasta 2003 y es más conocido como Lupe o Luís XV. Sí, tuvo las agallas de volverse a lanzar en llave con Luís Alfredo Ramos, candidato a la Gobernación de Antioquia. Lo más triste de todo es que a pesar de los duros cuestionamientos al final de su mandato, parece tener una alta popularidad que lo proyecta nuevamente como alcalde de los medellinenses. ¿Será que es realmente un encantador de serpientes como muchos se atreven a llamarlo?

Pero, ¿cuál es el encanto de sus seguidores? Aunque es indudable que la construcción de obras como el Metro Cable, la doble calzada de las Palmas, el Centro de Convenciones Plaza Mayor, el Parque de los Deseos, la Biblioteca Temática EPM, la Plaza de la Luz, la remodelación de La Macarena, y los Miradores de la Avenida Las Palmas se iniciaron todas durante su gobierno, me uno a la crítica de Juan Gómez Martínez cuando enumera la lista de desaciertos de Luisito: (1) trató de acabar con el 123, concebido para prestar todos los servicios de seguridad de emergencia. (2) Acabó con el Instituto Mi Río, que controló las inundaciones y que dio trabajo a jóvenes de barrios pobres y afectados por la violencia juvenil. (3) Acabó con el sistema de valorización, entidad que desarrolló la ciudad en obras públicas importantes. (4) Acabó con la solución que se estaba dando para reubicar a los vendedores ambulantes del centro de la ciudad. (5) Desperdició millones de pesos en la compra de doscientos mil computadores, cuando sólo se necesitaban unos 70.000 y (6) tuvo tres gerentes en EEPP en tres años por los recurrentes escándalos. Todo lo anterior, sin contar con que la Procuraduría General de la Nación lo sancionó con una multa de 14 millones por irregularidades en la celebración de contratos de prestación de servicios con personas sin la experiencia requerida, para el Programa de Apoyo a la Seguridad y Convivencia Ciudadana.

Este año, con su campaña “Firme en Firme”, montó una correría de 30 muchachos por los diferentes barrios de la ciudad recolectando firmas. Tras cuatro horas de trabajo Luisito llega a escuchar los proyectos de infraestructura que quiere la gente del barrio. Ha prometido centros de salud, iglesias, canchas sintéticas de fútbol y puentes. ¿Votos por obras? ¿Hacen estos famosos pagarés sociales, con los que se compromete a ejecutar las obras si llega a ser Alcalde, parte de una planificación territorial real? ¿Será, más bien, parte de la vieja práctica clientelista de prometer y no cumplir?


Pero es que parece que Pérez realmente tuviera escamas pues las críticas de sus contradictores no lo afectan para nada. Por el contrario, trata a los otros candidatos de insolentes cuando asegura que sólo asistirá a debates respetuosos para no responder agravios que, según él, no le interesan a la gente. ¿No será que teme que su imagen se derrumbe en público como una estatua de sal? Como si nada, Luisito continúa hablando de megaproyectos para ciudadanos que se dejan cautivar fácilmente porque les ha prometido tres nuevos metro-cables, Internet gratis y segundo piso para algunas avenidas de la ciudad.

Su Maestría en Matemáticas y Ph.D en estadística, que más bien parece un HP, no parecen haberle servido de mucho pues sus grandes adefesios como la construcción del cerco al Atanasio Girardot, ya fue derrumbado, y la ciclovía, en esta geografía montañosa no tiene las masas de usuarios que justificaran la obra. Para rematar, podemos sumar el recién escándalo por su vinculación a un proceso por paramilitarismo. Obviamente, no hay gobiernos perfectos, pero hay unos mejores que otros. Quitar el pico y placa y prometer que vamos a tener las tarifas de servicios públicos más baratas de Colombia no deberían ser argumentos válidos para los votantes pues más bien pareciera que quiere comprarnos a cambio de obras físicas que no resuelven los problemas sociales de fondo como la pobreza, el desempleo, la salud y la educación. Como dice Gabriel Jaime Rico, No es Pérez más.

Sin doctorado!!! OJO!!! y ESPEREMOS QUE SIN ALCALDÍA

Un acucioso lector hizo llegar un ejercicio para demostrar que el candidato liberal a la Alcaldía de Medellín, Luis Pérez, no tenía un doctorado de la Universidad de Michigan, como se menciona en su perfil, alojado en el servidor del periódico El Colombiano. "Las universidades de los Estados Unidos exigen (sin excepción) que todos sus doctorandos entreguen una copia de la tesis a la biblioteca. Este es un requisito indispensable para obtener el diploma", dice el corresponsal, quien se dio entonces a la tarea de buscar en el catálogo de la biblioteca de la Universidad de Michigan por la tesis de grado de Luis Pérez para su PhD. "¿Qué arroja la búsqueda? Nada. O mejor, una serie de publicaciones escritas por homónimos del candidato. Aparece incluso un tal Lupe Pérez, dramaturgo costarricense que escribió una serie de obras históricas sobre los indios quichés", dice la misiva. Consultado por Alto Turmequé, el candidato aceptó que "llegué hasta los qualifying reviews, pero no he terminado la tesis. Yo por eso he sido siempre muy cuidadoso en hablar de estudios de maestría y doctorado, que fue lo que hice a comienzos de los 80, allá en Ann Arbor".

http://www.elespectador.com/elespectador/Secciones/Detalles.aspx?idNoticia=16111&idSeccion=34



"Deje el estudio para armar computadores", Luis Pérez

jueves 27 de septiembre de 2007

Medellín con segundo piso